CELEBRAN ANIVERSARIO 50 DEL CAMPAMENTO INTERNACIONAL JULIO ANTONIO MELLA

Se afirma que el caimito, árbol tropical, es capaz de crecer hasta 20 metros, pero el Caimito de Artemisa es particular, crece infinitamente hasta las cumbres de la solidaridad alimentando la fe de las buenas personas en el mundo que creen en el mejoramiento humano.

CELEBRAN ANIVERSARIO 50 DEL CAMPAMENTO INTERNACIONAL JULIO ANTONIO MELLA

En el aniversario 50 del Campamento internacional Julio Antonio Mella, fundado por Fidel el 24 de enero de 1972. Los orígenes de un milagro. Vital apoyo al movimiento de solidaridad con Cuba. Valor y entrega en tiempos de pandemia.

La solidaridad identifica al municipio artemiseño de Caimito por acoger en su acontecer diario durante años a amigos de todos los continentes con un destino preciso: el campamento internacional Julio Antonio Mella (CIJAM), y como objetivo, manifestar hermandad con el pueblo cubano.

La vida hizo tradición los intercambios continuos de los visitantes con los pobladores del territorio, convertidos en sus amigos, solícitos para guiarlos cuando en alguna ocasión se desorientan en la localidad. Juntos compiten en sanos maratones deportivos desde Guayabal, dialogan, comparten tareas agrícolas y disfrutan de actos culturales-recreativos.

Los orígenes del milagro fraterno que constituye el CIJAM están en el amor entre los pueblos y en la visión solidaria de nuestro Fidel.

Abrazada a la idea de crear una brigada internacional para construir una escuela al campo en Cuba, la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD) lanzó una convocatoria que fructificó en un colectivo de más de 200 muchachos de unos 28 países que se unieron a más de un centenar de “Seguidores de Camilo y Che”, quienes habían construido las naves de madera típicas para condiciones temporales de la construcción, y compañeros del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

El 24 de enero de 1972 se abría el campamento Julio Antonio Mella, para dar paso al trabajo fuerte y mancomunado de los brigadistas decididos a terminar la escuela para el 26 de julio, en solo seis meses. Al conocer tal empeño – complejo, difícil y retador-, el Comandante en Jefe dialogó con ellos y prometió inaugurar la obra si cumplían el compromiso, y lo lograron.

Fidel acudió al acto de apertura del centro educacional (Ceiba 7) que tomó el nombre del luchador búlgaro Jorge Dimitrov. El Jefe de la Revolución afirmaba que la obra del contingente internacional era un acto de amistad que dejaría un recuerdo imborrable.

Entonces sugería dar continuidad a las brigadas, con otros miembros que se sucediesen, pero que siguiera existiendo la Julio Antonio Mella para obtener nuevas victorias, avizorando el desarrollo de más colectivos con otros nombres.

Desde entonces, más de 130 mil amigos del pueblo cubano incorporados a numerosas brigadas se han alojado en el CIJAM –campamento después con condiciones mejoradas-, donde conviven con trabajadores del centro; intercambian con compañeros del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP); con autoridades del municipio; y conocen de cerca la actualidad en la Isla, de la crueldad del bloqueo y la decisión popular de defender la Revolución.

Allí los miembros de los contingentes de diferentes países estrechan relaciones entre ellos multiplicándose la hermandad en la lucha por un mundo mejor, por la solidaridad con todas las causas justas de los pueblos y la unidad de las fuerzas progresistas, al tiempo que fortalecen sus acciones y proyectos en respaldo a Cuba.

Muchos brigadistas se han alojado en numerosas ocasiones en el CIJAM formando parte de diversas ediciones de las brigadas. Otros más jóvenes se suman cada año a este río fraternal. Todos agradecen la calidez del trato recibido de los trabajadores, quienes les brindan una atención esmerada, cariñosa, velando hasta por el más mínimo detalle para que se sientan bien. Así viven en un ambiente familiar y camaraderil.

Muestra del simbolismo revolucionario que encierra y lo entrañable que es el campamento para los brigadistas, es el hecho de que restos mortales de un grupo de ellos, por su voluntad expresa, descansan en un área del CIJAM.

El cumpleaños 47 del campamento, en enero de 2019, lo celebraron su colectivo, directivos del ICAP y activistas de la XXVI Brigada Suramericana de Solidaridad, compartiendo la alegría del aniversario que anunciaba muchísimos más.

En esa ocasión, Fernando González Llort, presidente del Instituto, recomendaba a los amigos que durante su estadía hicieran muchas preguntas; obtuvieran información de la actualidad cubana en los intercambios con académicos, jóvenes, combatientes, en centros laborales; conversaran con la gente en la calle. “Contacten la realidad cubana, formen sus propias opiniones”, decía.

Reiteraba que nada ni nadie hará retroceder a Cuba. “por los siglos de los siglos estará el CIJAM para recibir a los amigos de Cuba”, exclamaba.

Tal vez la mejor síntesis de aquel emocionado festejo la daba la brasileña Telma Araujo, quien durante años ha visitado el CIJAM y coordinado brigadas de solidaridad: “Gracias por habernos acogido todos estos años y ayudado a comprender la realidad de Cuba, sus logros, dificultades y sueños. El campamento es nuestra casa”.

Se afirma que el caimito, árbol tropical, es capaz de crecer hasta 20 metros, pero el Caimito de Artemisa es particular, crece infinitamente hasta las cumbres de la solidaridad alimentando la fe de las buenas personas en el mundo que creen en el mejoramiento humano.

EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Con el azote de la pandemia el campamento, como parte de todo un país unido, se sumó a los colosales esfuerzos de emergencia sanitaria para proteger a la población.

El ICAP y autoridades de Artemisa rindieron homenaje a los trabajadores del CIJAM por su labor durante meses como centro de aislamiento en el enfrentamiento a la Covid-19.

Con amor, sacrificio y corriendo los riesgos propios de la pandemia, unos 50 valientes atendieron, en unión de personal de salud de la provincia, a más de seis mil 700 pacientes.

Fernando González Llort, presidente del ICAP, enfatizaba “los trabajadores de nuestro campamento cumplieron con disciplina, honor y dignidad la tarea”, destacando el aporte de los jóvenes.

Luego de dos años de receso como campamento internacional, el CIJAM comenzó alegremente el año 2022: recibiendo a una brigada de jóvenes haitianos.

Las áreas fueron remozadas y creciente el entusiasmo del colectivo, porque además se disponían a celebrar este 24 de enero el medio siglo de activa labor solidaria del centro.

El CIJAM festeja su aniversario 50, junto a miles de amigos que en el mundo sienten suyo el campamento del cual guardan hermosos recuerdos. Es una celebración también de los que han pasado y pasarán por sus albergues y áreas agrícolas; de todos los que sueñan con un mundo mejor y aman a Cuba.

Por: Iliana García Giraldino Fotos: Karoly Emerson (Siempreconcuba )

 

Publicado en: Actual, Brigadas, Cuba, Internacional, Suiza

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